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Atahualpa Penzoo



Perder un ser querido es una situación dura, triste y difícil, y más aun cuando esta muerte se produce de manera inesperada y trágica. Esa es la mayor diferencia que radica entre el duelo común y el traumático, éste último definido como una patología clínica que se caracteriza por el componente del trauma, bien sea por un fallecimiento repentino, suicidio o accidente, y obviamente tiene que estar presente el amor, es decir una conexión amorosa muy afectiva con la persona que falleció. Es la única forma de que aparezca este tipo de duelo.

La doctora María Antonieta López, directora de la Unidad de Psicotrauma de Valencia, expresa que hablar de la muerte para muchas familias es un tema tabú más que el sexo y ciertamente muy poco se trata este tópico, parte inseparable de la vida.

“A nosotros nos hablan muy poco sobre la muerte, incluso algunos evitan hacerlo porque temen que si dialogan sobre este tema lo atraerán a sus vidas, pero son creencias y culturas. Y es preciso saber que los fallecimientos violentos si no son bien manejados, dejan secuencia”.

El llorar con frecuencia, la pérdida del apetito, aislarse o socializar poco y la evasión, son los síntomas más característicos de esta patología. “Hay que recordar que el duelo que se siente por una persona es normal; algunas comunidades hacen sus rituales correspondientes a este periodo, que incluyen vestirse de negro, no oír música y otros. Pero cuando pasan 6 o más meses con las mismas emociones, como si acabara de suceder el hecho y no hay la aceptación de la pérdida, se considera un duelo traumático”.

De acuerdo con lo revelado por la especialista, el duelo tiene una primera fase que en principio es la negación, luego la rabia y al final la aceptación. Naturalmente que estas etapas están marcadas por la tristeza. “A pesar de que cualquier persona puede presentar un duelo traumático, también hay individuos que se recuperan espontáneamente, no todos necesitan buscar ayuda profesional, la mayoría tiene una recuperación natural”.

Entonces, si pasado este tiempo hay personas que no procesan el duelo en forma espontánea estarán en una constante depresión, creyendo que es normal. “Tienen resistencia a recuperase, porque creen que es una respuesta natural al dolor, por la forma como murió la persona, y no lo ven como una enfermedad. Otros piensan que si se recuperan del duelo es ser desleal a sus muertos”.

Lo recomendable es hablar sobre esta experiencia, el apoyo familiar y de las amistades. También podría ser el escribirlo; exponerse, por ejemplo, a pasar por el mismo sitio, porque usualmente las personas evitan pasar por la calle donde ocurrió el evento, pues una cosa es salir con precaución y otra que se evada la noche para siempre, porque esto agrava y mantiene el problema en el tiempo. “La persona se tornará insegura, miedosa, con añoranza y culpa. Es lo que se conoce como la culpa del sobreviviente y es muy frecuente en la mayoría de los pacientes echarse la culpa por lo sucedido”.

Y lo peor que se le puede decir a alguien es que no llore, lo congruente es que llore, afirma la psiquiatra. “No hay que reprimir ninguna emoción, no hay que sedar a nadie, hay que dejarlo expresar su dolor, gritando o llorando. La sedación es en casos de que exista riesgo de que la persona atente contra su vida o presente enfermedades graves”.

En cuanto a si hay algo negativo en regalar inmediatamente las pertenencias del fallecido, responde que no hay cosas malas ni buenas. “Puede mantener sus pertenencias por el tiempo que desee, es algo personal, será clínicamente significativa cuando pasa mucho tiempo. Lo ideal es que la gente viva su proceso de duelo y decida cuándo salir de esos recuerdos materiales. Es desfavorable obligar a regalar esas cosas”.

Tampoco recomienda vender o irse de una propiedad como una casa, si en dicho sitio ocurrió la tragedia, pues eso sería una evitación y esto agudiza el duelo. Muchas personas aunque se muden de urbanización, estado o país, arrastran el trauma. “No todo el mundo reacciona igual, si tomas alcohol en exceso o te drogas, estás evitando la realidad momentáneamente”.

Cuando se padece de una afección terminal

Sin duda que el diagnóstico de una enfermedad terminal como el cáncer también está inmerso dentro de lo que podría ser un duelo traumático, indica la experta, quien informa que existió una famosa investigadora llamada Elisabeth Kubler Ross (1926 - 2004) que trabajó con pacientes terminales de cáncer y sus familiares, enseñándolos y preparándolos a aceptar la muerte como algo natural de la vida, sin tenerle miedo. “La doctora Kubbler, psiquiatra y autora de varios libros entre ellos “Sobre la muerte y los moribundos” (1969), dejó un aporte científico, ya que trabajó con un grupo de niños enfermos de cáncer y sus respectivos padres, permitiéndoles asimilar mejor ese evento, restándoles la zozobra y la preocupación que tenían de morir.

-Es necesario que algunas personas requieran ayuda, pues al conocer que padecen de cáncer inmediatamente lo asocian con muerte, además los tratamientos son muy agresivos e impactan al paciente y familiares. Hay que preparar la persona para morir bien, muchos tienen angustias y lo mejor es sentir menos ansiedad y mayor paz.

Terapias para salir del dolor

Afortunadamente, 80% de la población tiene una recuperación espontánea y 20% puede presentar un duelo traumático.

Ante este porcentaje, hay terapias que recuperan a los afectados, ayudándolos a aceptar la realidad. Apoyándose en técnicas de relajación que permiten el EMDR, que se define como los movimientos oculares, desensibilización y reprocesamiento, aunado a la terapia de exposición prolongada, donde se reviven todos los momentos que marcaron a la persona, de tal forma que se contribuya al proceso de la memoria traumática.

Esto se hacen en sesiones guiadas por los especialistas, quienes evalúan al paciente para conocer el estado que presentan, además así ver su evolución. Al relajarse y utilizando la estimulación bilateral se logra un sueño Rem, justo allí se le hace vivir el peor momento, pidiéndole que mida en una escala sugestiva de ansiedad lo que le desagrada. Al principio entrará en crisis, gritará, llorará, hasta que llegará un punto donde no sentirá miedo, rabia, lo verá como un evento duro o muy triste, sin causarle el impacto psicológico que le atormentaba.

La persona mejora cuando al exponerse a situaciones en vivo habla de lo sucedido sin temor ni culpa, cuando se reintegra a sus actividades comunes. Sin embargo, es importante que aunque se consiga la recuperación y aceptación de la muerte como parte de la vida, de pronto puede volver a tener momentos difíciles, como las fechas significativas que serían cumpleaños, navidades, aniversarios y otras; algunos creen que son recaídas porque se sienten tristes pero son días y emociones superables.

Se recomienda estructurar las actividades que harán en ese día, buscar compañía y apoyo de alguien cercano, no quedarse aislado pensando en el por qué de la pérdida de ese ser.

Para hablarles a los niños

Se sabe que es muy duro tocar este tema, sobre todo cuando se trata de un ser querido, pero por más difícil que sea lo mejor es decir la verdad y no mentiras que por momentos calmen a los niños, pues esto agravará su concepto cuando crezca.

Explicarle basados en la biología, que al morir la gente deja de respirar porque su corazón deja de latir, puede ser suficiente, los niños no están pidiendo una clase, sólo que le aclares lo sucedido.

Si el niño tiene ganas de llorar, déjelo que exprese sus sentimientos y emociones, háblale de ese ser que ha fallecido, muéstrele fotos y recuerde momentos felices, de forma que no sea un tabú o misterio recordarlo.

Después de los cinco años pueden asistir a los rituales correspondientes, ellos preguntarán lo necesario, trate de responder clara y directamente, no ahonde más de lo normal.

Ya cuando cuenta con 9 ó 10 años las preguntas serán diferentes y usted ya habrá preparado el camino. Porque si les dice una mentira como se han ido al cielo, está de viaje o se quedó dormido, tendrá que explicarle la verdad. Recuerde que desde niño creen y confían en su palabra.

No lo excluyas del duelo, es bueno que él también se despida.

Si tienes una creencia religiosa tal vez se le haga más fácil explicarle la situación. En definitiva lo mejor es afrontar el momento, ni evitar el tema, ni disfrazar la realidad con falsos cuentos. Mientras más natural se hable de la muerte con los niños, menos trauma sufrirán cuando sean personas adultas.

Grupos de apoyo

Por cierto, una de las sugerencias que hace López, es que las personas afectadas pueden conversarlo con otras que hayan pasado por situaciones similares, buscando grupos de apoyo. “Muchas veces creen que son las únicas personas que han vivido esta eventualidad y al descubrir que hay otros casos les bajan la ansiedad y tienden a tener mayor aceptación?. En este sentido, mencionó la Asociación Volver a Vivir, que se dedica a dar charlas de ayuda a las familias que han perdido a un hijo. Dicha asociación es dirigida por la odontóloga Yuraima Martín, quien luego de recuperase de la perdida de su hijo y su nieto en un accidente automovilístico, decidió hacer cursos y talleres de cómo enfrentar el duelo, hasta convertirse en terapeuta de duelo y pérdida. Hoy día, la asociación tiene dos años de fundada, tiempo en el cual la directora explica que gracias a un reportaje que les hiciera Marieta Santana en RCTV se han dado a conocer a nivel nacional e internacional. “Al principio comencé casa por casa, dándoles charlas y conversando con las madres y padres, pero después de seis meses estaba muy agotada y una madre voluntaria sugirió la actual sede que tenemos, desde entonces estamos acá, ayudando a las personas, conformando grupos de apoyo. Y hemos crecido tanto que recibimos llamadas de toda Venezuela, incluso hasta internacionales, gracias al programa que se transmitió por Radio Caracas?”.

Junto a Yuraima Martín trabajan los sicólogos María Gabriela Pinto y Arón Espinosa Álvarez, quienes guían y dirigen las charlas que se imparten a los padres el primer y tercer sábado de cada mes. Mientras que el último sábado de cada mes crearon un programa especial llamado “Sanando el corazón de ellos”, dirigido a quienes no han podido superar la perdida de cualquier ser querido. Mientras que el último mes es dedicado a las otras personas que les ha sido difícil asimilar la pérdida de sus seres queridos, ese día pueden acudir todos los que no han procesado el duelo de cualquier parentesco familiar, amistad e incluso perdidas por amputación. El programa se conoce como “Sanando el corazón de ellos”, con el sentido de no mezclar los dos duelos. “Lo importante para sanar es dejarse ayudar, por más difícil que sea el caso siempre hay manera de aceptar la muerte. Hay dos caminos: quedarse en el dolor o avanzar. No importa cuántas veces uno se caiga, lo importante es levantarse, dar tres pasos, llorar y seguir adelante. Hay personas que han perdido dos hijos y se recuperaron, porque no se puede dejar a sus familias que están vivas solas y abandonadas, ni condenarlos a un llanto perpetuo”.

Si usted sabe de alguien que necesite ayuda, la asociación “Volver a Vivir” está ubicada en el Centro Cultural y Deportivo, detrás de las Canchas de la Urb. Los Sauces. 0414 439-2688 / 0416 511-1136 / www.volveravivir2007.blogspot.com.

Las charlas son gratuitas.

Preguntas claves...

-¿Reaccionan diferentes los hombres y mujeres ante la muerte?

-Los hombres lo evaden más, no lloran tanto, pero sí lo verbalizan, lo conversan con sus amigos, mientras que las mujeres pueden padecerlo más, pero tienden a acudir al especialista.

-¿Qué casos son los más difíciles?

-Donde predomine la violencia, son eventos que salen fuera de lo cotidiano y dejan una herida. Cada quien reacciona diferente, he visto que los más complicados son las pérdidas de hijos, tal vez por la creencia de que primero fallecen los mayores y luego los menores.

-¿Cómo se quita la rabia de haber perdido violentamente a un ser querido?

-La rabia es una emoción. En el duelo es normal que se tenga este sentimiento, porque hay pensamientos asociados a la injusticia, el problema es cuando la rabia perdura en el tiempo o se transforma en venganza o suicidio, mientras que sentir rabia en el momento es normal.

-¿Es normal que exista la tragedia?

-Las tragedias existen porque son parte de la vida, así como la tristeza y la alegría. Es raro que una persona en su vida no haya experimentado una tragedia o escuchado una tragedia cercana. Sobre la tragedia no se puede tener control, puede sucederle a cualquiera, el pensar que no te puede pasar puede convertirse en una ansiedad de un hecho anticipatorio.

-¿Cuál es el peor riesgo traumático?

-Disociarse, desconectarse de la realidad porque es dura, surge la depresión y ansiedad, el organismo tiende a disfuncionar, surgen enfermedades severas y terminan afectando a otros seres queridos.

-¿Qué opina de tener un seguro de vida y gastos funerarios pagados con anterioridad?

-Excelente. Tener seguro de vida es un sentido responsable porque dejan todo arreglado y nadie tiene que dar carreras de última hora, esto genera un poco de aceptación y serenidad tanto para los que fallecen como para sus familiares.

-¿Un mensaje para los que están viviendo una situación dura y triste?

Nadie está preparado para la muerte violenta, ni para la violencia como tal, la mayoría rechaza la violencia, pero siempre hay vida aunque hayas muerto; con un ser querido no le serás desleal por volver a vivir tu vida habitual.

Fuente: el-carabobeno.com
 
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